¿Sabes calcular correctamente el cash flow en tu negocio?

Gestionar un negocio es una tarea compleja que requiere dedicar mucho tiempo y recursos. De hecho, si eres autónoma o emprendedora te habrás encontrado ya con bastantes dudas a la hora de llevar la gestión contable de tu negocio.

Una de las áreas donde surgen más dudas para los emprendedores y emprendedoras es, precisamente, a la hora de calcular de forma correcta el cash flow de la empresa. Se trata de uno de los principales indicadores de la marcha de la actividad de una empresa y es fundamental que lo conozcas y, sobre todo que su cálculo sea el correcto.

El cash flow es el flujo de tesorería de una empresa y ofrece mucha información sobre el estado financiero en el que se encuentra el negocio. Desde un punto de vista técnico el cash flow es el resultado de sumar los beneficios, las amortizaciones y las provisiones. Tanto las amortizaciones como las provisiones son cantidades que no están líquidas en la caja de la empresa, pero sí que suponen una minoración de la cuenta de resultados. Por ello, aunque no son líquidas sí que se contemplan en este concepto.

Al cash flow también se le conoce como flujo de caja, flujo de tesorería, o flujo de efectivo. Este concepto se puede medir de formas diferentes y dependiendo de la forma de medirlo y el objetivo puede dar lugar a tres tipos: cash flow de explotación, de inversión y de financiación.

Foto: Pixabay

El cash flow ofrece mucha información sobre el estado financiero en el que se encuentra el negocio.

El cash flow de explotación es el que se deriva de la propia actividad de la empresa, es decir, el resultado de la venta de los productos o servicios. El cash flow de inversión solo se aplica en empresas que realizan actividades de inversión y generan un flujo por este concepto y, finalmente, el de financiación es el que deriva de las actividades de financiación en las que participa la empresa que también suponen una inyección de recursos en el capital social de la empresa.

Lo más importante en una empresa pequeña es tener muy controlado este flujo de caja, y saber en todo momento de qué importe se dispone. Esto es fundamental para que no surjan problemas de liquidez. Independientemente de si tienes un tipo de cash flow u otro, lo principal es que sepas la cuantía de dinero líquido que recibe tu negocio y la cantidad disponible mes a mes para hacer frente a tus pagos.

Por ello, para una pyme y un autónomo no es tan importante facturar mucho cada mes sino tener ingresos líquidos mes a mes. La facturación no siempre se traduce de manera inmediata en recursos disponibles. De hecho, en muchos casos se usan estrategias que combinan una adecuada gestión de cobros de clientes con un sistema flexible de pago a proveedores para lograr que el flujo de tesorería sea siempre el necesario para el correcto funcionamiento de la empresa.

Es un concepto que siempre tienes que tener presente y si te genera dudas, siempre puedes apoyarte en el asesoramiento de un asesor que pueda orientarte sobre la situación de este estado contable en tu empresa.

Imagen de Portada / Pixabay

Share This Post